La silenciosa ludopatía de los jóvenes en la era digital

La cifra de jugadores adictos a casinos y casas de apuestas en línea en Chile se ha triplicado desde 2018. Mientras se desarrolla una disputa legal sobre la regulación de estos sitios, la cantidad de jóvenes adictos al juego en nuestro país continúa creciendo a un ritmo alarmante, afectando principalmente a hombres menores de 40 años.

Hace una década la ludopatía —adicción a las apuestas y juegos de azar— tenía como escenario natural los pasillos, máquinas de juegos y mesas de los casinos o casas de apuestas. Un lugar donde abundaban adultos. Hoy la masificación global del uso de internet y las múltiples plataformas de juego en línea disponibles para todo público cambiaron el paisaje y generaron un desplazamiento del rango etario. Según estudios de diferentes universidades de todo el mundo, en los últimos años la población joven se ha transformado en una generación de nuevos ludópatas digitales que no necesitan salir de sus casas para llevar el casino en sus pantallas y muchas veces perderlo todo.
El boom de las apuestas en línea que, según el IV Estudio de Prevalencia: Desafíos del Juego Responsable Post Pandemia publicado por la Universidad Andrés Bello y la Corporación de Juego Responsable en mayo de 2022, se agudizó durante la pandemia, actualmente ha propiciado un enfoque más agresivo en diferentes países como Australia, Bélgica, Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido, donde en los últimos meses los funcionarios han promulgado o propuesto nuevas restricciones a las apuestas en línea, en algunos casos prohibiendo el patrocinio de celebridades y casi toda la publicidad. En Australia la fundación Gambling Help Online reveló un aumento del 16% en el número de jóvenes de 24 años o menos que se pusieron en contacto con su servicio de ayuda en el año financiero el 2022. En Chile, el estudio publicado por la Universidad Andrés Bello y la Corporación de Juego Responsable reveló que el rango etario entre los 18 y 40 años exhibe los mayores porcentajes de jugadores problemáticos y patológicos.
—Comprometí mi bienestar, mi estabilidad financiera y la de mis seres queridos.
Esa es una de las frases que repite Luis M. (quien prefiere mantener en reserva su identidad). Para él, todo comenzó hace cinco años. Tenía 28 años, y cuando conoció las páginas de apuestas deportivas en línea inmediatamente le parecieron atractivas. Además, estaba apoyando financieramente a su pareja con sus estudios en la carrera de Obstetricia en una universidad privada de Temuco, y eso lo motivó más a apostar. Dice que le pareció una manera de conseguir dinero extra fácil.
—Empecé a vincularme con plataformas de apuestas deportivas guiado por un canal que encontré por Instagram. Era un grupo de pronosticadores holandeses, que publicaban sus predicciones e inclinaciones sobre los resultados de partidos de todo el mundo —recuerda Luis por Zoom. Hoy está en rehabilitación y no tiene permitido hablar de los montos de dinero gastados ni de las plataformas en las que apostaba.
Luis M. comenzó con pequeñas cantidades de dinero. Le fue bien. Además, experimentaba la felicidad que le traían los triunfos de los equipos deportivos por los que había jugado su dinero. Pero pronto vino la decepción. Rápidamente los montos de dinero comenzaron a hacerse cada vez más grandes, y recuerda el momento en que comprendió que tenía un problema de adicción.
—La primera vez que revisé mis estados financieros después de meses de juego compulsivo, entendí el problema en el que me había metido. Entendí que me estaba haciendo daño a mí mismo. Terminé comprometiendo el apoyo que le estaba entregando a mi pareja para pagar sus estudios, lo que me hizo sentir tremendamente culpable.
En esa ocasión, Luis solucionó sus problemas financieros, pero no le dijo a nadie sobre su ludopatía ni consideró iniciar algún tipo de tratamiento. Por tres años, continuó jugando en un ritmo esporádico que le permitía conservar su estabilidad económica. Tras una recaída a mediados de 2021, decidió contarle a su pareja sobre su relación con las apuestas deportivas. Visitó especialistas e inició tratamientos que le permitieron alcanzar nueve meses de abstinencia. Pero este período se vio interrumpido por la noticia de que su madre padecía de cáncer en etapa IV, es decir, que se ha propagado a distintas partes del cuerpo.
La noticia, recuerda, lo desestabilizó completamente. En busca de un escape, recurrió nuevamente al juego y se negó a afrontar las consecuencias emocionales que le provocaba la salud de su madre. Luis considera que esa fue su peor etapa de compulsión, ya que involucró a familiares en su adicción, mintiendo sobre el dinero que les pedía para seguir apostando.
A finales de julio decidió que necesitaba cambiar su vida para ser capaz de rehabilitarse. Les contó la verdad a su padre y hermano. Se contactó con Jugadores Anónimos, grupo de ayuda donde personas ludópatas conversan y se apoyan en su proceso de rehabilitación. Allí ha conocido a muchos jóvenes que, como él, son víctimas de la masificación de las plataformas de juego en línea.
—Me hizo sentir acompañado el encontrarme con una enorme cantidad de personas que también han sufrido con esta adicción a escondidas.
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El crecimiento de la industria mundial de juegos de azar y apuestas en línea ha sido rápido y masivo. En 2022 se encontraba valorada en aproximadamente 65 mil millones de dólares y se proyecta que para 2030 supere el doble de su valor actual, al alcanzar los 153 mil millones de dólares, según indica el portal de estadísticas alemán Statista.
Brasil no solo es el mayor consumidor de sitios de apuestas online en América Latina, sino que es el tercer país en todo el mundo, según informó la compañía Comscore a través de un reciente estudio. La plataforma brasileña de apuestas de lotería Intersena, una de las primeras en ofrecer el servicio online en el país, reveló que los jóvenes entre 25 y 34 años son el grupo que más realiza transacciones en su sitio web, representando un 37,45% de la totalidad de los usuarios. A esta categoría la siguen los jugadores entre 18 y 24 años, con un 26,2%.
La situación se replica en Chile. El IV Estudio de Prevalencia: Desafíos del Juego Responsable Post Pandemia demostró que un 8,3% de los consumidores de juegos de azar y apuestas presenta un comportamiento de riesgo o patológico, superando significativamente al 2,2% reflejado en la misma encuesta llevada a cabo en 2018. Dentro del 12,7% de quienes apostaron por internet durante el último año, un 10% presenta comportamientos de juego patológico. Por otro lado, el estudio evidenció que dentro de los casos más preocupantes predomina el género masculino, con un 70,4%.
La psicóloga Ángela Carmona, fundadora y directora técnica de la Agrupación de Jugadores en Terapia (Ajuter) y cofundadora de la Corporación del Juego Responsable, discute los hallazgos publicados en el estudio:
—Chile siempre se encontró dentro del rango de lo considerado normal en el mundo. La mayoría de los países presenta entre 1,5% y 3% de ludopatía. Nosotros superamos esas cifras por mucho. Es evidente que existe un vínculo directo entre las apuestas online, cuyo uso aumentó significativamente durante la pandemia, y la prevalencia de esta adicción en nuestro país.
Sobre los principales efectos negativos que puede provocar la exposición a estas plataformas de juego y apuestas en línea durante la juventud, la psicóloga explica que los casos de adicción prematura pueden ser más peligrosos que aquellos desarrollados en la adultez.
—El público objetivo son personas entre 18 y 24 años, y el problema grave es que en esa etapa el cerebro no está totalmente desarrollado y se predispone a la adicción. Cuesta mucho rehabilitar a una persona que se vio expuesta a temprana edad, porque la sensación que provocan la adrenalina y dopamina en su cerebro es más difícil de borrar que en otros casos.
Carmona identifica una serie de elementos que explican las cifras expuestas y hoy preocupan a quienes trabajan apoyando a jugadores en proceso de terapia. Dice que factores como el apoyo de figuras deportivas importantes, campañas publicitarias que avalan el juego y los bonos de bienvenida que regalan han sido fundamentales en la proliferación de la adicción al juego digital.
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Lo que inició hace nueve años como una fascinación con los juegos de azar se convirtió rápidamente para Juan Martín G. (quien también prefiere mantener en reserva su apellido) en un largo período de adicción. Nacido y criado en la ciudad de Córdoba, Argentina, recuerda la tarde de julio de 2014 en la que a sus 19 años ingresó por primera vez a un local de juegos de azar cerca de su casa, al que continuaría asistiendo esporádicamente durante los siguientes seis años. Nunca se preocupó ni les contó a sus cercanos acerca de esta fascinación: jugaba cantidades pequeñas y pensaba que tenía todo bajo control.
Cuando comenzó la pandemia y las restricciones sanitarias no le permitieron continuar yendo de manera física, decidió probar suerte en las plataformas de juegos en línea, a través de las cuales inició la época que describe como la peor en su historia como jugador compulsivo:
—Esa etapa sacó lo peor de mí. Estando encerrado, pensaba todo el tiempo cómo conseguir dinero para seguir alimentando mi adicción. Me escondía detrás de la pantalla para evadir otros problemas que tenía y la falta de motivación en el ámbito laboral —cuenta Juan Martín.
A principios de 2022, cuando ya se levantó parte de las restricciones sanitarias, abrió una oficina propia como corredor inmobiliario. El paso a la presencialidad no fue suficiente para detener la compulsión.
—Usaba la oficina desde las ocho de la mañana hasta el fin del día como sala de juego. Me quedaba en un solo lugar, y si no entraban clientes, no me movía para nada. Esto me llevó a pedir préstamos y dinero a mis amigos e incluso a mentir a mi madre por dinero.
Un día, cuando recibió parte del pago de una clienta, decidió jugar el margen que le correspondía por el servicio. Pero esa cantidad no fue suficiente. Cuando la clienta completó el pago, Juan Martín G. se encontró con una deuda mayor de la que podía compensar. Le solicitó ayuda a su padre, quien le pidió que no le contara a su madre y buscara ayuda profesional. Al día siguiente partió al centro de Córdoba hacia un lugar de tratamiento de adicciones donde esperaba encontrar el apoyo necesario para rehabilitarse. Llevaba un inventario completo de sus deudas e iba preparado para hablar con un especialista, pero se encontró con que allí no trataban la adicción al juego. Luego recibió otros dos números de teléfono a los que podía acudir por ayuda.
—Lleno de ira, marqué a uno de los números y apenas me respondieron, una voz me dijo: ‘Tranquilo, yo te entiendo, pasé por lo mismo que tú’. Eso inmediatamente me relajó y me dio esperanzas sobre mi recuperación.
Una vez finalizada la llamada, Juan Martín recibió un mensaje con un link de Zoom y la invitación a reunirse con alguien que pudiera ayudarlo. Fue su primera reunión en Jugadores Anónimos.
—En mis primeras tres semanas no entendía nada, porque entraba a las reuniones y escuchaba a la gente charlar y reír. Vivir felices después de la adicción. Lo único que pensaba era ‘yo quiero esto, ¿cuándo voy a tenerlo?’.
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El 12 de septiembre la Corte Suprema acogió un recurso de protección presentado por la empresa Polla Chilena de Beneficencia y ordenó bloquear el acceso a 23 sitios de apuestas en línea. El fallo recalcó la ilegalidad de estas plataformas y vino a estremecer a la creciente industria virtual en nuestro país, desencadenando un debate político y legislativo sobre la regulación de estos sitios.
El diputado Marco Antonio Sulantay, integrante de la comisión de Deportes, presentó en junio de 2022 una moción que busca prohibir la presencia de publicidad hacia empresas de apuestas en línea en todo evento o club deportivo. El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Diputadas y Diputados en abril de este año y hoy se encuentra en el Senado.
Sulantay cuenta el fundamento principal detrás de su involucramiento en una legislación que regule el funcionamiento de estas plataformas:
—Conocí la historia de un padre cuyo hijo de nueve años le había sacado la tarjeta de crédito en varias ocasiones para apostar en páginas online, y después había recibido vouchers de juego en su WhatsApp enviados por el club de fútbol que su hijo seguía. Entonces entendí el verdadero alcance que estaban teniendo estos sitios en el público joven chileno.
Sulantay expresa sus expectativas del efecto desacelerador que puede tener el control de la publicidad de apuestas en línea en eventos deportivos, entre los jóvenes chilenos.
—Creo que estamos a tiempo de construir muros que detengan el avance de las plataformas de apuestas en línea a través de una fiscalización estricta, que es la mejor opción para crear un tope mínimo que resguarde a las personas jóvenes que están en riesgo de caer adictas y en este momento se encuentran desprotegidas.
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Yamil Quevedo, psiquiatra y docente de la Universidad de Chile, es miembro fundador del centro Mentaliza, dedicado al tratamiento de trastornos relacionados a salud mental y adicciones. El profesional explica las dificultades que se les presentan a las personas ludópatas para aceptar y reconocer los patrones de adicción y sus consecuencias.
—Es muy difícil para ellos desarrollar una conciencia del grado de dificultad y pérdida de control que están experimentando, porque las regiones cerebrales que dan cuenta de las consecuencias de los actos y controlan los impulsos están afectadas. Por esta razón, tienden a minimizar el dinero perdido, el tiempo destinado al juego y cuánto les afecta esta situación emocional y funcionalmente.
Respecto de la efectividad de agrupaciones de apoyo como Ajuter y Jugadores Anónimos en la rehabilitación de personas ludópatas, el psiquiatra reconoce distintos factores positivos en la interacción entre los pacientes que favorecen su recuperación.
—Hay mucha evidencia de que los grupos de pares son sumamente eficaces en ayudar a los pacientes con adicciones en general a consolidar decisiones protectoras y cambiar el estilo de vida. Son espacios que fomentan la aceptación y el perdón propio, a fijarse cuando una persona está en riesgo de recaídas.
El psiquiatra Quevedo considera que el factor decisivo en el éxito de los grupos de pares de pacientes por adicciones radica en la esperanza respecto al proceso de rehabilitación:
—Los pacientes se benefician de la observación de otros pacientes que se encuentran en distintas etapas del tratamiento, al entregar y recibir esperanza sobre la posibilidad de recuperarse.
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La semana pasada, Luis M. cumplió un mes desde que se unió a Jugadores Anónimos, y hoy considera que el espacio que se ha generado a través de este grupo de ayuda ha significado un apoyo decisivo para su rehabilitación. Cuenta cómo ha vivido este proceso: —Al principio me llamaba la atención ver a personas que habían pasado por lo mismo que yo y que se veían felices, porque en mis peores momentos llegué a pensar que era imposible escapar de esta adicción. Entre nosotros nos recordamos que somos más que la ludopatía, compartimos experiencias, nos escuchamos y apoyamos en todo momento. Un mes puede parecer poco tiempo, pero para mí ha sido muy importante.
Juan Martín G. ya ha alcanzado superar su primer año en abstinencia y nota un cambio positivo respecto a su estabilidad mental y su relación con el dinero.
—Fui capaz de volver a buscar empleo y retomar mi vida. Le perdí el miedo a tener grandes cantidades de dinero en mi poder, y me sentí orgulloso cuando el mes pasado alcancé un año sin jugar. Creo que de a poco he podido recuperar todo lo que esta adicción me había quitado.